Segundo viaje a La Montura


Caminar a La Montura es descubrir en el futuro un tesoro del aparente vacío de la orilla rocosa. Se recobra el tiempo de las playitas de bajamar, del ardiente bosque de palo-santo, de los cactus candelabros, de las manchas de manglares, de la fauna de subsistencia que brota del conglomerado volcánico que es en sí la isla que apenas se formó con el fuego de hace cuatro millones de años.      
  


Regresando a ver al paisaje de La Botella















Reserva de tortugas gigantes "El Chato"





Película "El Chato"



Tortuga gigante saliendo de un baño de barro en la laguna de la reserva natural "El Chato". 


Camino de campo

A lo largo del camino de campo que va de la comunidad agrícola de Santa Rosa (isla Santa Cruz, Galápagos) a la reserva de tortugas gigantes "El Chato", se encuentran por estas fechas a los quelonios pastando.



Gardenias


Tortugas de andar y ver

Atardecer y ocaso en la colina Tijeretas

Apenas andando diez o quince minutos fuera de la pequeña urbe de Puerto Baquerizo Moreno, y se está listo para tomar el sendero por el aromático bosque seco que conduce a los miradores de colina Tijeretas. Si la meteorología es propicia habrá un atardecer y crepúsculo con paisajes que alimentan el espíritu. 
  
Paisaje de bosque seco y océano. Al fondo, roca León Dormido (izquierda), Cerro Brujo (derecha). 


Chelonoidis elephantopus

Qué grata sorpresa fue encontrar en el tortugario del cerro Asilo de la Paz, a individuos de tierna edad pertenecientes a la especie de tortuga gigante Chelonoidis elephantopus, que se extinguió en isla Floreana hace aproximadamente 150 años. La también llamada Chelonoidis niger o la tortuga de Floreana, podría ser recuperada gracias a décadas de investigaciones y trabajos en conjunto de científicos de la Universidad de Yale y de guardabosques del Parque Nacional Galápagos, que hicieron el hallazgo en las cercanías del volcán Wolf, isla Isabela, de especímenes altamente emparentados con la tortuga endémica desaparecida en Isla Floreana. Este feliz descubrimiento llevó a que se haga realidad en 2017 un programa de reproducción en cautiverio, con los críos importados a Asilo de la Paz, que cargan consigo los genes del Chelonoidis niger. Ahora, estos preciosos críos, son la esperanza de repoblar en Floreana al Chelonoidis elephantopus, y de hecho recobrar a un galápago que se creía perdido por la voracidad del Homo consumericus. 


Aquí el galapaguito # 15. Las tortugas importadas tienen siete años e identificadas con un número en su carapacho. Da gusto verlas activas y saludables, se nota el cuidado por parte de los guardabosques del Parque Nacional Galápagos.  

Gaviota de cola bifurcada, de pichón a pollo

En la zona de los acantilados próximos a Puerto Baquerizo Moreno, isla San Cristóbal, tuve la suerte de observar a bandadas de Gaviota de cola bifurcada o Gaviota tijereta, una de las dos gaviotas endémicas de Islas Galápagos, en pleno estación de eclosión y cuidado de los pichones que anidan camuflándose entre las rocas del barranco.     

Los padres del pichón lo rodearon apenas se percataron de la cercanía del bípedo implume que mantuvo la distancia debida y se perdió de vista pronto para no provocar  mayor tensión en la flamante familia de gaviota tijereta, pues, tienen suficiente estrés con el acecho de las fragatas.    

Choque de tortugas gigantes

Galápago alfa 1, brota del bosque seco al sendero de las tortugas.